Fuente de beneficios para la salud
Su consumo es importante porque ayuda a reducir el riesgo de enfermedades como estreñimiento, hipertensión, exceso de colesterol e incluso ciertos tipos de cáncer.
El alto contenido de agua de las frutas y verduras facilita la eliminación de toxinas de nuestro organismo, ayudándolo a regenerarse y mantenernos bien hidratados.
Se recomiendan sobre todo las frutas ricas en contenido de vitamina C como son cítricos, kiwi, melón, fresas o frutas tropicales. Además por ser ricas en fibras ayudan a regular la función intestinal, corregir el estreñimiento y prevenir trastornos como la hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, etc.. En las frutas hay que tener en cuenta que el mayor contenido en fibra se encuentra bajo la piel, por lo que nos es recomendable pelarlas a fondo.
Para conservar las vitaminas de las frutas y verduras lo mejor es comerlas crudas y en el caso de pelarlas hacerlo superficialmente o lavarlas muy bien bajo el agua del grifo.
Por su escaso sodio y alto porcentaje de potasio, su ingestión fuerza al organismo a eliminar el exceso de líquidos, además de las sustancias de deshecho a través de la orina.
Excepto el aguacate, las olivas y el coco, el resto de las frutas y hortalizas apenas contienen grasas, por lo que también pueden ser consideradas saludables.
Cada estación del año tiene sus propias especialidades en frutas y hortalizas. Hay que saber aprovechar cada época para consumir aquellas que sean más apropiadas a cada tiempo. Aunque, en la actualidad, se suele encontrar en el mercado una gran diversidad debido a la importación de aquellas que se producen en otras latitudes donde la época es propicia.
Las frutas pueden convertirse en una auténtica golosina, sin necesidad de añadirles azúcar, al niño se le debe acostumbrar a tomarlas después de las comidas o en la merienda, para que él mismo las considere imprescindibles como un final dulce a los platos anteriores.
Las hortalizas y verduras no solo se deben incluir como comidas principales o bien acompañando platos, también con ellas se puede utilizar la imaginación. Formando parte del relleno de los bocadillos, rodajas de tomate con aceite y jamón; sandwich vegetal con atún. De esta forma acompañada la verdura resulta más apetecible y el niño se irá introduciendo en el mundo de los sabores que ofrece.
Además existe en el mundo culinario infinidad de platos en los que la imaginación ha ganado a la monotonía y se combinan platos salados a base de carnes o pescados con frutas, verduras con mariscos... Todo un mundo de colores y sabores que proporcionan atracción a la vista del niño y le acerca a un conocimiento gastronómico que además de resultar saludable para su desarrollo, le proporcionará en el futuro una fuente de placer, como es la poder disfrutar de la comida y no temer a experimentar con los sabores.
Publicado el 10 de enero del 2007
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